Coincido con las 13 características de un plantador de iglesias. Quizás, dado que estamos en el siglo XXI, el conocimiento tecnológico represente una ventaja adicional en esta era. Por ejemplo, durante la pandemia de COVID-19, la evangelización presencial se redujo casi por completo. Quienes adoptaron los servicios en línea lograron mantenerse a flote. Un buen número de quienes solo ofrecían servicios presenciales estuvieron a punto de desaparecer.
Conozco a algunos hombres de Dios que se dedicaron a orar y ayunar antes de que se fundara una nueva iglesia. La oración preparó el terreno y se cosecharon almas en masa durante las campañas evangelísticas al aire libre.
Algunos ministerios no duraron mucho debido a la actitud de superioridad moral de sus fundadores. Se quedaron solos con una membresía mínima. Algunos hombres de Dios que salieron a evangelizar solos, dejando atrás a sus esposas, se desviaron del camino debido a infidelidades. La participación del cónyuge es un elemento disuasorio contra tales tentaciones.
También he visto iglesias desintegrarse por la avaricia de los pastores, quienes acaparan toda la riqueza recibida y se olvidan de abrir una cuenta para la iglesia. La falta de consideración hacia los compañeros del ministerio al repartir lo recibido de los fieles ha provocado que buenos miembros del equipo se marchen.
Esta enseñanza me ha abierto los ojos y ruego que la gracia de Dios abunde.